Apuntes de Lengua y Literatura

Blog de aula de Mª Elena Alcázar Murcia

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  • octubre 2014
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LA COMUNICACIÓN. EL SIGNO LINGÜÍSTICO

Sin duda alguna la comunicación es uno de los pilares básicos de nuestra sociedad y el lenguaje es el medio de expresión que utilizamos en todo acto comunicativo. Son muchos los lingüistas y filósofos que coinciden al identificar pensamiento y lenguaje, pues  consideran que el pensamiento está verbalizado; como diría Unamuno “pensamos palabras”. Evidentemente, el ser humano necesita un instrumento que organice y estructure su propio pensamiento para alcanzar un desarrollo global, es decir, a nivel comunicativo-lingüístico, cognitivo y psicosocial; de lo contrario, el pensamiento sin dicho instrumento, sin lenguaje, es algo sin forma, sin sentido, lo cual suele derivar al retraso mental o a la imposibilidad de un desarrollo cognitivo normal.

Si bien se suele utilizar el término lenguaje como sinónimo de lengua, hay que aclarar en este sentido que ambos términos se refieren a realidades distintas aunque estén estrechamente relacionadas:

  • El lenguaje es la facultad de comunicarse mediante signos, verbales o no verbales.
  • La lengua, sin embargo, es un sistema de signos convencionales mediante los cuales el hombre se comunica. Tal y como afirma Saussure, “…la lengua no es más que una parte del lenguaje…”. Por tanto, la lengua es un instrumento del lenguaje.

Ahora bien, en todo acto comunicativo, la transmisión de información se realiza mediante signos; de ahí que la comunicación se considere un acto multicodificado ya que en él intervienen una gran variedad de signos. Un signo es, en la comunicación humana, un elemento perceptible a través de los sentidos que sustituye a un objeto, concepto o idea de la realidad, es decir, el referente del signo. La información sobre el referente se transmite gracias a que ese signo evoca en la mente del receptor el mismo concepto o imagen que en el emisor. La representación del “signo” cuenta con dos posturas fundamentales:

  • El que ha sido considerado como el padre de la lingüística estructural, Ferdinad de Saussure, considera que el signo tiene una estructura biplánica, es decir, está constituido por dos planos inseparables: el significante o parte material percibida por los sentidos; y el significado o representación conceptual de la realidad extralingüística a la que se remite.
  • El filósofo norteamericano Peirce, en cambio, defiende que dicha estructura es triangular ya que incluye un elemento más, el referente, proponiendo lo que él denominó “Triángulo semiótico”.

Existe, sin embargo, discrepancia acerca de si debe incluirse o no el objeto o referente dentro del concepto, pues, según Saussure, hay signos que carecen de referente, por ejemplo, ¿cuál sería el referente de la preposición “sobre”, de seres irreales como “duende” o “centauro”, o de conceptos como “justicia”, “libertad”,…etc?

Lingüistas como Orden y Richards o Peirce responden a tales argumentos diciendo que hay dos clases de signos: los que se refieren a cosas y los que se refieren a relaciones, por tanto sólo se aplicaría el referente al primero de los casos; además añaden que el referente puede abarcar cualquier universo posible, no sólo el mundo real; y por último, que el referente no tiene por qué ser un objeto material: en el caso de “justicia” su referente está en las acciones justas que se producen.

De este modo se suele distinguir entre: iconos, símbolos e índices (o indicios):

Los iconos son aquellos signos que guardan alguna semejanza con el referente (los cuadros, las esculturas, los pictogramas, las fotografías…) e incluso habla de una iconicidad en la lengua que está representada por las onomatopeyas, distinguiendo entre onomatopeyas primarias o imitativas y onomatopeyas secundarias o simbólicas. Peirce subdivide a su vez los iconos en tres grupos: las imágenes, que representan fielmente la realidad física del objeto que representan; los diagramas, que no ofrecen ninguna semejanza con el objeto sino que presentan una relación analógica con la realidad designada (un gráfico o una pirámide de población); y las metáforas, las cuales establecen una relación con el referente en función de una identificación de entidades: la real y la imagen, o aquella con la que se identifica la real.

En cuanto a los símbolos, se trata de signos que mantienen una relación arbitraria con su referente (las banderas, los alfabetos, los símbolos matemáticos…)

Y los índices o indicios, serían aquellos que mantienen una relación física con el referente. Dicha relación puede ser de causa-efecto, de proximidad o de cualquier otro tipo (el humo que produce el fuego, las huellas de unas pisadas, las señales de los dedos en un vaso…).

Por otro lado, y si se tiene en cuenta la naturaleza del signo, es clásica la distinción entre: signos naturales, que son aquellos que se producen sin ninguna intención de comunicar aunque son susceptibles de interpretación; y signos artificiales, que surgen de manera intencionada con el fin de comunicar, sin necesidad de que exista una relación natural entre lo percibido y lo evocado.

Otras clasificaciones posibles son aquellas que atienden a otros criterios, tales como la estructura del signo y la relación que existe con el referente, de ahí que se distingan entre: signos simples (un semáforo, por ejemplo) y signos articulados o compuestos (las palabras), y signos motivados (la cruz como símbolo del Cristianismo, por ejemplo) e inmotivados (el signo de la suma), respectivamente.

En cuanto a la ciencia que se ocupa del estudio de los signos en general es la que Peirce denominó Semiótica, o Semiología según la terminología de Saussure. También dicha creencia se ha ocupado de ramas experimentales. Dicha ciencia se ha ocupado a su vez de ramas experimentales, tales como: la Zoosemiótica, o estudio de los sistemas de comunicación animal; la Proxémica o estudio de la estructuración del espacio en las relaciones sociales; el Paralenguaje o estudio del significado de los elementos fónicos no lingüísticos que acompañan al acto de habla (entonación, intensidad, carraspeo, velocidad de la emisión, etc…); y la Cinésica o estudio del significado de las posturas corporales, expresiones faciales y gestos involuntarios que acompañan al acto de habla en su manifestación oral.

Pertenecen, asimismo, a la semiótica o semiología las reflexiones sobre el signo estético y la comunicación por medio del arte y la literatura. Existen al respecto interesantes estudios de autores como R. Barthes, Prieto o U. Eco que, moviéndose en la frontera de la sociología, la psicología y la pragmática, ponen de manifiesto la aplicación del concepto de signo a hechos significantes de la sociedad como la moda, los espectáculos, las artes, …etc.

Por otro lado, y teniendo en cuenta que la comunicación es una encrucijada de códigos, los MAS MEDIA (prensa, radio, televisión, Internet…) utilizan todos los códigos posibles con el fin de conseguir su objetivo u objetivos: informar, persuadir, opinar, entretener,…etc.

No sólo hacen uso del código lingüístico, sino que también utilizan: el lenguaje tipográfico (tipos de letra, forma y tamaño de los caracteres…), el lenguaje paralingüístico (uso del espacio, de la página y el lugar de la misma donde se inserta la noticia,…etc), el lenguaje iconográfico (dibujos, caricaturas, fotografías…), o la imagen, que es uno de los códigos más utilizados y eficientes, y más aún, la imagen en movimiento.

Pero indudablemente es el código lingüístico el que desempeña un papel decisivo en la comunicación humana, no comparable a ningún otro código, por ello, es necesario dedicar especial atención al signo lingüístico.

Según Saussure, el signo lingüístico es la unión de un significante y un significado, y en este caso concreto lo que se une es una imagen acústica y un concepto, pero esta imagen acústica para Saussure no es el sonido material, que es puramente físico, sino su representación mental o psíquica.

Amado Alonso interpreta que la imagen acústica cuando la materializamos al hablar se realiza físicamente y esto se debe quedar sobreentendido en Saussure, o tal vez ocupa un lugar subordinado en relación a la imagen acústica. Por tanto, el significante es psicofísico, ya que podemos pensar en la secuencia /árbol/ sin tener que pronunciarla.

Hjemslev, discípulo de Saussure, matizará el concepto de signo lingüístico distinguiendo dos planos del lenguaje: el plano de la expresión, al cual correspondería el significante, y el plano del contenido, el significado. Y cada uno de estos planos consta de sustancia y forma. La sustancia se entiende como la realidad no pertinente o extralingüística, a partir de la cual se selecciona y configura la forma, que es la realidad lingüística o pertinente. Para Hjemslev, el signo lingüístico sería la unión de una forma del plano de la expresión con una forma del plano del contenido.

Respecto a las características del signo lingüístico, Saussure propone unos principios o características fundamentales:

  • Linealidad, debido al carácter acústico del signo lingüístico puesto que las unidades que lo integran no se ofrecen simultáneamente sino que presentan una sucesión.
  • Arbitrariedad, porque son fruto de la convencionalidad, no existe ningún vínculo natural entre el significante y el significado.
  • Inmutabilidad, ya que se trata de un código que hay que respetar, no se puede cambiar pues viene heredado de generaciones precedentes.
  • Mutabilidad, aunque parezca paradójico, esta característica se refiere a que la lengua se puede transformar sin que los hablantes puedan transformarla, es decir, que la lengua es intangible pero no inalterable.

Otro lingüista e investigador, Karl Bühler señala también otras características como su Significación divisa, que básicamente coincide con el concepto de “doble articulación” de Martinet, y muestra cómo parte del significado lingüístico se corresponde con una parte del significante. Convive, pues, con la “segunda articulación” ya que ésta explica que cada unidad significativa se descompone a su vez en unidades más pequeñas, los fonemas. De este modo, con estos últimos, cuyo número se limita a 27, combinados arbitrariamente, el ser humano es capaz de crear infinitas señales que transmiten significados.

Los signos. El signo lingüístico ← (Presentación en PowerPoint)

Una respuesta to “LA COMUNICACIÓN. EL SIGNO LINGÜÍSTICO”

  1. Felicitaciones,

    artículo, sencillo y claro; sin mayores pretensiones y documentado (Presentación Power Point) adecuadamente. Adelante, que este tipo de análisis son los que valen la pena.

    Gabriel

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