Apuntes de Lengua y Literatura

Blog de aula de Mª Elena Alcázar Murcia

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  • diciembre 2017
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SIMBOLISMO Y PARNASIANISMO

        El hogar y la lámpara de resplandor pequeño;
        La frente entre las manos en busca del ensueño;
        Y los ojos perdidos en los ojos amados;
        La hora del té humeante y los libros cerrados;
        El dulzor de sentir fenecer la velada,
        La adorable fatiga y la espera adorada
        De la sombra nupcial y el ensueño amoroso.
        ¡Oh! ¡Todo esto, mi ensueño lo ha perseguido ansioso,
        Sin descanso, a través de mil demoras vanas,
        Impaciente de meses, furioso de semanas!
                               Paul Verlaine (1844-1896)

Netsurf17_-_Paul_Verlaine

    El poeta francés Paul Verlaine,  discípulo de Charles Baudelaire (1820-1867), fue, junto a Arthur Rimbaud, uno de los máximos exponentes del simbolismo francés. La influencia del simbolismo es clara en el modernismo, así como la del parnasianismo, escuela francesa que surge en la segunda mitad del siglo XIX y que persigue la perfección formal frente a los excesos del sentimentalismo romántico, cultivando así el arte por el arte. Asimismo, los parnasianos (como Théophile Gautier) se refugian en lo exótico, en lo antiguo, en el pasado mitológico,…, debido a ese rechazo de la sociedad en la que viven y donde el hastío

    Volviendo al simbolismo francés, nos detenemos en dos de los denominados poetas malditos ya citados anteriormente, Paul Verlaine y Arthur Rimbaud, puesto que sus avatares amorosos no pasaron desarpercibidos, como tampoco su obra poética, pese a que la carrera literaria de Rimbaud fue breve, aunque intensa.

El barco ebrio

Según iba bajando por Ríos impasibles,
me sentí abandonado por los hombres que sirgan:
Pieles Rojas gritones les habían flechado,
tras clavarlos desnudos a postes de colores.

Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje,
con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés.
Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto:
los Ríos me han llevado, libre, adonde quería.

En el vaivén ruidoso de la marea airada,
el invierno pasado, sordo, como los niños,
corrí. Y las Penínsulas, al largar sus amarras,
no conocieron nunca zafarrancho mayor.

La galerna bendijo mi despertar marino,
más ligero que un corcho por las olas bailé
––olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas––
¬diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido.

Agua verde más dulce que las manzanas ácidas
en la boca de un niño mi casco ha penetrado,
y rodales azules de vino y vomitonas
me lavó, trastocando el ancla y el timón.

[…]

Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca
negra y fría, en la que en tardes perfumadas,
un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta
un barco leve cual mariposa de mayo.

Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies,
usurparle su estela al barco algodonero,
ni traspasar la gloria de banderas y flámulas
ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.

Arthur Rimbaud (1854-1891)

rimbaud

    Con ese poema “El barco ebrio”, se presentó el joven Rimbaud ante Verlaine; este lo había invitado a su casa de París en la que residía con su esposa Mathilde Mauté, tras haber recibido varios poemas del joven de Charleville que revelaban ya su genio poético.

   La admiración que sentían el uno por el otro hizo que surgiera entre ellos una relación sentimental más bien tormentosa, de constantes vaivenes, que se inicia en el Barrio Latino de París, lo cual supuso que Verlaine abandonara a su esposa y que huyera a Londres con Rimbaud, pues este también quería estar lejos del autoritarismo de su madre.

    Las frecuentes disputas entre los amantes ocasionaban las escapadas y abandonos por parte de Rimbaud y los intentos de regresar a su hogar de Verlaine,  solicitando el perdón de Mathilde. Cuando Rimbaud le comunica a Verlaine la ruptura definitiva de la relación, este pierde el control y dispara a Rimbaud, por lo que Verlaine fue condenado a dos años de prisión.

    Rimbaud finaliza su carrera literaria con tan solo veinte años, su última obra publicada y la más conocida fue Iluminaciones (1874). Un año antes ve la luz otra de sus obras no menos importante, un libro autobiográfico, Una estancia en el infierno.

    En cuanto a Verlaine, su fama creció y gozó de gran prestigio literario en sus últimos años con la publicación de obras como Los poetas malditos (donde da a conocer a Rimbaud, Tristan Corbière y Stéphane Mallarmé), Antaño y ahora, ambas publicadas en 1884; con obras poéticas de tema religioso (Amor, 1888;Liturgias íntimas, 1892) y de tema erótico (Paralelamente, 1889; Mujeres,1890; Canciones para ella, 1891; Odas en su honor, 1893; Elegías, 1893; En los limbos, 1894); y además, fue elegido «Príncipe de los poetas» en 1894. Pese a todo, Verlaine vivió en un constante estado de miseria y degradación debido a su alcoholismo y a sus constantes hospitalizaciones.

Chanson d’Automne

Les sanglots longs
Des violons
De l’automne
Blessent mon coeur
D’une langueur
Monotone.

Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l’heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure

Et je m’en vais
Au vent mauvais
Qui m’emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.
        Paul Verlaine

Canción de Otoño

Los largos sollozos
De los violines
Del otoño
Hieren mi corazón
Con monótona
Languidez

Todo sofocante
Y pálido, cuando
Suena la hora,
Yo me acuerdo
De los días de antes
Y lloro

Y me voy
Con el viento malvado
Que me lleva
De acá para allá,
Igual que a la
Hoja muerta.

    Los escritores simbolistas, desde los franceses Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, incluyendo también a Mallarmé, entre otros, hasta el norteamericano Edgar Allan Poe, expresaban sus sentimientos, pensamientos e ideas a través de símbolos. De ahí que la imaginación se presentara como la forma más acertada de interpretar la realidad. De este modo establecían lo que Baudelaire denominaba “correspondencias” o relaciones entren el mundo sensorial y el mundo espiritual, utilizando para ello determinados recursos estéticos como la sinestesia.

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